
La curadora de la exposición, Susan Crowley, confesó que tras 24 años de espera, logró traer el trabajo de Helnwein a México y reunió 35 pinturas y 15 fotografías de gran formato para darle vida al mensaje del artista, que es una reflexión de los horrores de la guerra que miles de niños han sufrido en el mundo.
‘Las siete virtudes´ de Pieter de Kempener (1550), cuadro que es parte del acervo del museo, es la imagen que eligió el pintor para que iniciara el recorrido, ya que lo define como ¨un puente para crear el diálogo entre las piezas que expone el museo y esta obra maestra del manierismo¨.
Los colores fríos y grisáceos de las pinturas contrastan con la sangre que invade las caras de los infantes, pero de ninguna manera los niños fueron retratados de esta forma, en el proceso de creación, el artista tomó fotografías de los modelos y después plasmó en grandes lienzos esa imagen, por lo que trabajó a partir de la proyección y pintó la sangre, con la cual el cuadro logra un gran realismo.
Para observar como se lleva a cabo esta técnica, en el museo se proyecta una película para conocer más sobre el autor, quien vive en un castillo en Alemania, donde se creó gran parte de esta exhibición.
¨Sin los artistas, cada sociedad sería insensible¨ dice Helnwein, quien forma parte del movimiento Entartete Kunst, que se traduce como ‘arte degenerado´. Además de esta colección, se presentan 2 exposiciones más: ´Santos Inocentes: una mirada de Helnwein en México´, en el Monumento a la Revolución con un acervo de 26 fotografías tomadas a niños mexicanos, y ´El canto de la Aurora´ en la Galería Hilario Galguera, donde se presentan 23 pinturas de la Europa de la posguerra.
Cultura y Entretenimiento
Domingo, 11 de Noviembre de 2012 17:05
Redactor: Janeth Ochoa